Amargo el grito agazapado tras los silencios
Amargo el sabor de la mentira egoísta
Amarga la luz de la verdad mezquina
Amargo el brillo de triunfo en los espejos entornados
Amargo el sabor de la derrota de las flores blancas
Amarga la suavidad de los pétalos tibios bajo los rayos del sol negro.
Amarga la soledad de las dulces flores sin sombra
Amarga la brillante estrella fría que reflejan las ventanas del alma
Amarga la dureza de la lengua de acero templado y frío
Amargo el tacto del puñal aceptado de la mano que no tiembla
Amargo el sabor de la tierra quemada que crece con las sombras
Amargo el triunfo de los silencios que me consumen
Amargo el sabor de la sangre negra que me invade y me quema
Amargo el sabor de la muerte que crece en mi alma
Amargo el frío del puñal que me mata con tu delicada mano cálida
Amargo el grito de delirio y triunfo
Amargo el grito con sabor a nada dulce
Amargo el vuelo de las mariposas
Amargo el olor de las rosas sin aroma ni agua fresca
Amargo el viento que me acaricia las inertes mejillas ya frías
Amargas las sonrisas de hielo calido que no se elevan hacia las estrellas